Era un gesto de un solo tiempo: tocabas y el botón desaparecía. Todo —el sello, el confeti, los puntos— salía en el mismo instante, así que no se veía ninguna de las tres cosas.
Ahora son tres:
1. Lo tocas. El botón baja y se queda en su sitio.
2. Se está guardando. Te lo dice con todas las letras, y el hueco de hoy en tu semana late esperando su sello.
3. Queda hecho. El sello cae de golpe en ese hueco, con su rebote, y detrás viene lo que ganaste y cuánto te falta para el siguiente bonus.
Está igual en los tres sitios desde donde se puede marcar: la fila de Premios en el teléfono, la tarjeta del computador y el atajo del Inicio — que hasta hoy ni siquiera tardaba: pasaba de golpe.
Y de paso: si algo fallaba al marcar, la felicitación se quedaba trabada y al día siguiente marcabas bien pero sin confeti. Eso ya no pasa.